6.2.06

She wants revenge

Magnífico título para mi último descubrimiento musical. Lástima que detrás de un nombre y una portada tan tarantinianos sólo encuentre un clon de Interpol, quitándole la potencia de muchos riffs de éstos y manteniendo sí su dinamismo de maniquí. Explorando su web encuentro un vídeo que a pesar del ridículo final tiene un clima y un misterio (mezcla de Lost Highway y Charles Burns) que me gustaron mucho. Además de eso, y gracias a la sorpresa del Bedsit tapes de Soft Cell, continúo en mi retroexploración del synth pop. Últimos downloads: Penthouse and pavement de Heaven 17 y la pequeña discografía de Blancmange.

Y hablando ya de audiovisuales, ayer vi Siete hombres invisibles, la última película del lituano Sharunas Bartas. Director de la estirpe de Sokurov o Tarkovski (pero menos meta-aburrido que éstos), lo que primero me atrajo de Bartas fue que tiene como musa de muchas de sus cintas a Katerina Golubeva, el ángel negro que me fascinó en Pola X, de Leos Carax (el Lynch galo), quien justamente lo apadrinó presentándolo en el Festival de Tours en 1995 y quien además hace de él mismo en una de sus películas al parecer más contemplativas, La casa. El cine de Bartas es casi ambiental, prescinde de los diálogos como engranajes de la narrativa y más bién los reduce a un elemento sonoro más (para bien de los subtítulos en catalán). Sus historias se mueven más entre los paisajes desolados de la estepa y las miradas de sus personajes, intensas como el aguardiente, sus rostros ajados, mal afeitados, con arrugas o marcas que igualan a viejos y jóvenes con la dureza de un destino de miseria, auto-destrucción y aislamiento.

Hoy luego de mi dosis noir con Double Indemnity tengo otra cita con Bartas, seguramente su ópera prima Tres Días y tal vez La casa.