
Acabo de terminar de leer
Super-Cannes, de
J.G. Ballard. Visionaria y realista, enferma y clásica, preciosa y monstruosa. Como muchas otras de sus novelas,
Ballard disecciona meticulosa su objeto de estudio, en este caso una micro sociedad VIP localizada en la Rivera Francesa, donde el crimen y la psicopatología son los lujos más apreciados. Empieza como novela negra, con la investigación sobre un inexplicable asesinato masivo, pero luego se convierte en una novela costumbrista en torno al sórdida etiqueta que rodea el modus vivendi de una élite yuppie. Me gusta especialmente cómo
Ballard, luego de guiarnos hacia las cumbres del infierno ultracapitalista, concluye su historia en el momento climático, conciente de que el desenlase cerrado es menos interesante que su investigación y diagnóstico sobre el mal en cuestión que ya ha realizado.
Hoy me llegaron, para continuar la fiebre, High Rise, The Unlimited Dream Company y Cocaine Nights.

Como complemento visual, os dejo a alguien a quien acabo de descubir:
Romain Slocombe. Como
Ballard, quien abandonó la carrera de medicina por la pulsión de escribir (aunque nunca dejó de estar influído por ella), la obra -gráfica, cinematográfica y literaria- de
Slocombe esta marcada por el fetichismo del cuerpo femenino (específicamente nipón) y los artefactos médicos. Prótesis, collarines, yesos, vendas y jóvenes japonesas malheridas son el
leit motiv de una obra que da un nuevo sentido a las similitudes entre las palabras
bandage (vendaje en inglés) y
bondage. Otro artista médico, con quien
Ballard y
Cronenberg (el ginecólogo de Beverly Hills) tienen fuertes lazos. Echadle una
mirada y si os gusta podéis leer este interesante
ensayo.
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