7.2.06

Meliés

Una de las mejores cosas de Barcelona es sin duda el cine Meliés. A pesar de su obsesión con Bergman y Rohmer (las cinematografías anfitrionas de la sala) desde que llegué he podido ver obras del calibre de Eraserhead, Pi y muchas otras películas que siempre soñé con ver o volver a ver en pantalla grande.

Ayer pasaron Double Indemnity de Wilder y puedo decir que es uno de los mejores film noir que he visto. A pesar del imperdonable final, que omite la vuelta de tuerca magistral que James Cain hace en su libro, Perdición (como se la llama en castellano) es un noir clásico por lo arrebatador de su narración (Chandler inside), el típico pero super bien llevado suspense de la confesión o relato retrospectivo, los diálogos irreales y magníficos como piezas de un mecano, y la infaltable femme fatale, que nunca esta mejor caracterizada que por una actriz pequeña (el señuelo de la fragilidad), rubia (platinada) y no muy bella (o bella pero no de una manera tradicional, no tan perfecta como una Rita Hayworth, por ejemplo, que en Gilda más que una femme fatale es una simple femme fou, o fatal en segundo grado. Pienso en actrices como Barbara Stanwyck o Lana Turner, hermosas sin duda, pero que al caracterizar a estos personajes tienen algo que en lugar de ensalsar glamorosamente su belleza atenta contra ella. Armonía vs. contraste. Vean el peinado de la Stanwyck: artificial, sofisticado, intrigante, a contracorriente de estado libre y natural que la hace ver (sólo) guapa a la manera clásica).

Se que estoy pecando de ignorante al pasar por alto el peso de las tendencias y las modas, pero no me interesa hacer historia sino simplemente registrar una percepción personal y actual de esos "signos".
Bueno hoy espero ir a ver algo de Bartas.
En libros tengo que terminar el de Edward Gorey y Felizberto Hernández (ya me han escrito varias veces de la biblioteca para que los devuelva). Hasta ahora el mejor cuento me parece Las Hortensias. Desde hace tiempo tenía mucha curiosidad por Hernández y, aunque creo que no lo estoy leyendo en el mejor momento (mis intereses literarios se han reducido a sólo un tono como el estómago de un vegano), ha sido un placer encontrarme con su imaginativa forma de nombrar sensaciones y describir pensamientos, a la que Cortázar debe haberse sentido muy cercano, siempre tratando de huir de cualquier fórmula conocida y fundando así su mundo de corteses y cultivados laberintos. Ahora que lo pienso, Gorey podría haber sido un buen ilustrador de su mundo, añadiéndole seguramente algo más macabro a la inofensiva locura de sus personajes, pero compartiendo con él ese mundo señorial, excéntrico, solitario o casi deshabitado. Mas que personajes reales, parecen ser ánimas atrapadas y objetos conscientes los que pueblan ambas obras.
Bueno dejo esto para retomar mi portafolio web y el poema largo al que he estado ultimamente dedicado.