3.8.06

Cumpleaños


Otro aniversario más, que celebré con una modesta y contundente felicidad, sin efervescencias ni nostalgias, sin excesos ni expectativas. Este fue mi primer día a los veintionce años: desperté tarde mi primer regalo fue de Myrna, que me sorprendió con el Bolaño por sí mismo, ¡traído desde Chile mismo! Luego desayunamos a mediodía (un lujo debido a mi actual condición de empleado) un capucchino con torta de manzana , y nos preparamos para ir a la playa. Ella cocinó filetes de atún con pimientos y yo me encargué del cava y del vodka. Fuimos a La Musclera, una hermosa playa nudista en Caldes d´Estrac que nos recibió con un mar azul , un oleaje generoso y muchos cuerpos para ver mientras brindábamos y nos dábamos chapuzones en pelotas. Antes de irnos un martini en el chinguirito y por la noche, ya en Barcelona, cena en un buffet japonés del Borne, donde Myrna me introdujo a la fascinante experiencia del wasabi (Pauls revisitado). Creo que ha sido uno de los cumpleaños más atemperados y deliciosos de mi ya no tan corta vida. No hubieron muchas felicitaciones y fue más bien retirado y romántico. Es cierto que un cumpleaños es también una ocasión para hacer un censo de nuestra vida social, pero ya a estas alturas no me engaño y me siento más que satisfecho con la autocelébración.
Al día siguiente, me quise regalar un libro y entré en una librería con ánimo de explorador. Sin ningún título en mente, y más bien con ganas de dejar al azar y la intuición recomendarme algo, terminé con un hermoso diccionario de aforismos: Breviario de la aurora, de Rafael Argullol, autor que no conocía pero que luego recordé Malena Martínez me comentó hace muchos años con motivo de una visita del escritor catalán a Lima. Les regalo una de las 360 anotaciones:

"FELINO: Lento, lento, hasta llegar a ser el más veloz".